30 de enero — Día de la Paz: prácticas restaurativas y acuerdos medibles
Autor: Equipo de Educación y Bienestar, SEP (México) | 30 de enero
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Contexto y propósito
El 30 de enero se conmemora el Día Escolar de la Paz y la No Violencia. En las escuelas del sistema educativo mexicano, este día ofrece una oportunidad para reforzar prácticas que fomenten la convivencia, la participación democrática y la resolución de conflictos sin violencia. Este artículo, dirigido a docentes de educación básica, propone enfoques restaurativos y acuerdos mensurables que pueden integrarse a planes de estudio, tutorías y proyectos institucionales, alineados con las metas de la Secretaría de Educación Pública (SEP).
Prácticas restaurativas para la vida escolar
Las prácticas restaurativas se centran en reparar el daño causado por conflictos y en restablecer relaciones positivas entre estudiantes, docentes y familias. Su implementación sostenida favorece un clima escolar propicio para el aprendizaje y la participación responsable.
Principios clave
- Co-responsabilidad: toda la comunidad educativa asume el papel de cuidar el ambiente de aprendizaje.
- Diálogo autorizado: las voces de estudiantes, docentes y familias se escuchan con respeto.
- Reparación del daño: buscar acuerdos que restauren la convivencia y reduzcan la repetición de conductas problemáticas.
- Intervención temprana: detectar incidentes y activar procesos restaurativos de forma oportuna.
Herramientas prácticas para aula y escuela
- Rondas de convivencia semanales: espacios cortos para expresar emociones, identificar tensiones y proponer soluciones.
- Círculos de paz: reuniones estructuradas con reglas claras (escucha activa, turnos, confidencialidad).
- Acuerdos restaurativos individuales y grupales: firman compromisos concretos con plazos y responsables.
- Espacios de reflexiones post-conflicto: análisis de lo sucedido, emociones involucradas y aprendizaje.
- Guias de mediación entre pares: docentes y alumnos capacitados actúan como mediadores cuando sea necesario.
Acuerdos medibles y evaluación del impacto
Para que las prácticas restaurativas trasciendan el momento del conflicto, es fundamental definir acuerdos operables y métricas de progreso, de modo que docentes, directivos y familias puedan verificar avances y ajustar estrategias.
Cómo diseñar acuerdos que se puedan medir
- Definir conductas observables: por ejemplo, “participa sin interrumpir”, “usa lenguaje respetuoso” o “asiste a las actividades de convivencia”.
- Asignar responsables y plazos: cada acuerdo debe indicar quién lo supervisa y en qué fecha se revisa.
- Establecer indicadores de progreso: número de incidentes reportados, reducción de severidad, o incremento en la participación positiva.
- Recolectar evidencias: actas de círculo, notas de mediación, acuerdos firmados y evidencias de reparación.
- Incorporar retroalimentación de las partes: estudiantes, familias y docentes aportan observaciones para ajustar el proceso.
Ejemplos de acuerdos medibles
- Ejecutar al menos 1 círculo de paz por quincena y registrar acuerdos y compromisos logrados.
- Reducir incidentes de acoso reportados en un 40% en un periodo de 6 semanas mediante mediación y seguimiento.
- Normas de convivencia visibles en aula y pasillos, con verificación semanal por el docente y la alumno/a líder de convivencia.
- Participación equitativa en debates y actividades grupales, evaluada mediante rúbricas de interacción respetuosa.
Implicaciones pedagógicas y organización escolar
Las prácticas restaurativas deben integrarse al plan de convivencia, a las prácticas docentes y al aprendizaje socioemocional. Esto implica:
- Formación continua para docentes en mediación, escucha activa y manejo de conflictos.
- Adaptación de horarios para incluir espacios de convivencia y reflexión.
- Involucramiento de familias y docentes en procesos de reparación y acuerdos.
- Articulación con el área de orientación educativa y el consejo escolar para seguimiento institucional.
La SEP propone enfoques que valoran la dignidad de cada estudiante y la construcción de paz como eje transversal. Un enfoque restaurativo ayuda a vincular el aprendizaje con la convivencia, lo que se refleja en mejores climas de aula, menor ausentismo y mayor participación estudiantil.
Evaluación, sostenibilidad y reporte
La evaluación de estas prácticas debe ser continua y formativa. Se recomienda:
- Registrar la evolución de acuerdos y su cumplimiento a lo largo del ciclo escolar.
- Utilizar rúbricas simples para valorar conductas acordadas y su impacto en el ambiente de aprendizaje.
- Realizar sesiones de revisión institucional para ajustar estrategias y compartir aprendizajes.
- Incorporar resultados en informes de convivencia y en el plan anual de escuela.
Involucramiento de la comunidad educativa
La paz escolar no se limita al aula. Incluye la participación de familias, personal administrativo y alumnado en la toma de decisiones que afectan la convivencia diaria. Algunas prácticas útiles son:
- Reuniones de padres y madres enfocadas en la convivencia y la reparación de conflictos.
- Programas de tutoría entre pares para fortalecer habilidades sociales y académicas.
- Proyectos culturales y deportivos que promuevan valores de equidad, respeto y cooperación.
Conclusión
El Día de la Paz ofrece una oportunidad institucional para consolidar prácticas restaurativas y acuerdos que sean medibles y sostenibles. Al diseñar y aplicar estas acciones, las escuelas mexicanas fortalecen el aprendizaje, la convivencia y la ciudadanía democrática, preparando a las niñas y los niños para una vida escolar y social más consciente y respetuosa.

