
Hola escuela
Semanas 1–2
Cuadernillo del alumno para el proyecto 1, «Hola escuela». 6 fichas: Mi llegada a la escuela, Mi salón y sus rincones, Mis compañeros, Los espacios de la escuela, Mi autorretrato y Mi nombre y mi tarjeta.
Las fichas acompañan la vivencia del proyecto, no la repiten: donde en el aula se trabajó en grupo, la ficha le pide su marca, su dibujo o su elección. Son 24 páginas por alumno.
Incluye la guía docente que se imprime una sola vez: qué observar en cada ficha, errores típicos, adecuaciones y la rejilla de registro del grupo. Va en PDF, listo para fotocopiar tal cual.
Cierra con: Mural de bienvenida con los autorretratos, los nombres y los mensajes del grupo, que da la bienvenida al salón y a las familias
Cómo se evalúa: Evaluación formativa y cualitativa, centrada en el proceso de adaptación y de identidad del último año, y no en el producto
24
páginas
6
fichas imprimibles
4
contenidos y PDA
- S1S1 · Hola escuela — un lugar para estar juntos
- S2S2 · Hola escuela — un lugar para estar juntos
Ver las 6 fichas que trae
Mi llegada a la escuela
Esta es la primera hoja del cuadernillo del último año y acompaña el momento del regreso a la escuela. Para muchos niños es un reencuentro con amigos y espacios conocidos, pero también viene cargado de emociones: alegría, curiosidad, algo de miedo o de vergüenza. La educadora recibe a cada niño con su nombre y con una sonrisa, lo invita a sentarse en el círculo y le da el tiempo que necesite. En esta ficha el niño dibuja o marca cómo se siente al regresar: elige la carita de su emoción, marca lo que trajo consigo y señala con quién llegó. A diferencia de los niños pequeños, los niños de 5 años ya pueden nombrar con más claridad lo que sienten y por qué, así que la educadora los invita a dictar una frase completa sobre su llegada. La educadora lee cada consigna en voz alta con palabras cortas, pasea por las mesas, pregunta a cada niño cómo llegó y escribe al reverso de la hoja lo que él le dicta. No hay respuestas correctas ni dibujos bonitos: el objetivo es que el niño se reconozca, ponga nombre a lo que siente y compruebe que sus palabras son escuchadas y escritas por la educadora. Esta hoja se guarda en el portafolio como la primera evidencia del último año y se compartirá con la familia en el cierre del proyecto. La ficha se trabaja el primer día o en el momento de la llegada, y el dictado se guarda junto al dibujo como recuerdo de cómo el niño comenzó su último año en la escuela.
Mi salón y sus rincones
El salón es el lugar donde el grupo va a convivir durante el último año, y esta ficha ayuda a que cada niño lo sienta suyo y a que lo conozca con más detalle. El salón tiene rincones con nombre y con uso: el rincón de la lectura, el de los juguetes, el de las mesas y el de los materiales. En esta ficha el niño recorre el salón con la educadora, señala los rincones, escucha sus nombres y elige el que más le gustó. Los niños de 5 años ya conocen los rincones, así que la educadora los invita a ir más allá: qué hay en cada rincón, para qué sirve y por qué les gusta. El niño une con una línea cada rincón con lo que hay en él, marca los rincones que reconoce, aprende palabras nuevas en el glosario y dibuja su rincón favorito. El niño nunca escribe: dibuja, marca, une y señala. La educadora pasea por las mesas, pregunta a cada niño cuál es su rincón preferido y por qué, y escribe al reverso lo que el niño le dicta. Conocer el salón y elegir un rincón propio es el primer paso para que el niño se sienta parte del grupo y se apropie de su espacio de aprendizaje en el último año. La ficha se trabaja después del recorrido por el salón y sirve para que la educadora conozca los intereses de cada niño a través del rincón que elige y de las razones que da.
Mis compañeros
Conocer a los compañeros y reconocerlos como diferentes y valiosos es uno de los aprendizajes más importantes del preescolar. En esta ficha el niño observa a su compañero del lado y descubre cosas de él: el color de su ropa, la forma de su cabello, lo que le gusta, su forma de ser. En 3° preescolar los niños ya se conocen, así que la educadora los invita a ir más profundo: qué le gusta a mi amigo, qué le gusta a mí, en qué somos iguales y en qué diferentes. La educadora organiza parejas, modela la observación con preguntas cortas y celebra los hallazgos. El niño marca o señala cosas de su compañero, une a cada amigo con lo que le gusta, elige la carita de cómo se siente al jugar y escucha un cuento sobre la amistad que la educadora lee en voz alta. El niño nunca escribe: observa, marca, señala, dibuja y juega. La educadora escribe el nombre del compañero en los trabajos del niño y anota al reverso lo que el niño le dicta sobre su amigo. Esta ficha siembra el respeto a la diversidad y la convivencia: todos son diferentes, todos caben en el salón y todos pueden ser amigos. Los retratos de los compañeros se guardan para el mural de bienvenida. La ficha se trabaja después del juego de nombres y deja un retrato del compañero que crece con el grupo a lo largo del último año.
Los espacios de la escuela
La escuela es más grande que el salón: tiene patio, baño, dirección, entrada y otros lugares que los niños van a recorrer. En esta ficha el niño recorre la escuela con la educadora, señala los espacios, escucha sus nombres y conoce a las personas que trabajan ahí: la directora, la maestra de otro salón, la persona de la limpieza, la persona de la cocina. Los niños de 5 años ya conocen la escuela, así que esta vez la recorren con una mirada de indagación: para qué sirve cada espacio, qué hace cada persona y cómo todos ayudan a que la escuela funcione. El niño marca los espacios que visitó, une cada espacio con lo que se hace en él, completa una tabla marcando a las personas del plantel que conoce y dibuja el espacio que más le gustó. El niño nunca escribe: recorre, señala, marca, une, completa la tabla con marcas y dibuja. La educadora escribe al reverso lo que el niño dicta sobre su espacio favorito. Conocer la escuela completa ayuda a que los niños se sientan seguros, se apropien de su entorno y valoren a las personas que los cuidan. La ficha se trabaja al regresar del recorrido por la escuela y convierte la exploración en un registro que el niño comparte con su familia.
Mi autorretrato
Reconocerse a sí mismo y representarse es el corazón de la identidad, y esta ficha acompaña ese descubrimiento en el último año. El niño se observa en un espejo y señala sus rasgos: los ojos, la boca, la nariz, el cabello, las orejas. En 3° preescolar los niños pueden nombrar más rasgos y hablar de cómo son: el color de sus ojos, si su cabello es largo o corto, lacio o chino, si usan lentes o tienen pecas. Después el niño dibuja o marca cómo es: su cara, su cabello, su ropa, su sonrisa. La educadora modela un autorretrato simple, nombra las partes de la cara y valora cada intento sin corregir la forma. El niño elige la carita que se parece a cómo se siente hoy, aprende palabras nuevas en el glosario y escucha un texto corto que la educadora lee en voz alta sobre el cuerpo y la identidad. El niño nunca escribe: se observa, señala, dibuja, marca y colorea. La educadora escribe el nombre de cada niño en su autorretrato y anota al reverso lo que el niño dicta sobre cómo se ve o cómo se siente. El autorretrato se coloca junto a la tarjeta del nombre y ambos se integran al mural de bienvenida. Reconocerse en el espejo y en el papel es un paso para sentirse único y parte del grupo. La ficha se trabaja frente al espejo y su autorretrato se convierte en la cara del niño dentro del mural de bienvenida.
Mi nombre y mi tarjeta
El nombre es la palabra más importante para un niño: lo identifica, lo llama y lo hace único. En 3° preescolar los niños ya reconocen su nombre escrito y algunos conocen su inicial; esta ficha los lleva un paso más allá: comparar su nombre con el de sus amigos, encontrar las letras que comparten y preparar su tarjeta decorada para el mural. El niño reconoce su tarjeta con su nombre, señala su inicial, la compara con la inicial de un amigo, une su nombre con su seña, aprende palabras nuevas en el glosario y decora su tarjeta con crayones, sellos o calcomanías. El niño nunca escribe: reconoce, señala, marca, une, decora y juega. La educadora escribe el nombre en los lugares donde haga falta y anota al reverso lo que el niño dicta sobre su nombre. Para cerrar, el niño recorta su tarjeta del nombre con ayuda de la educadora; esa tarjeta decorada marca su lugar en el salón y se integra al mural de bienvenida. Reconocer su nombre escrito y compararlo con otros es un acercamiento real a la lectura y a la escritura, y fortalece la identidad y la pertenencia en el último año. La ficha se trabaja con la tarjeta del nombre y deja a cada niño una tarjeta decorada y recortada para el mural.














