
Hola escuela
Semanas 1–2
Cuadernillo del alumno para el proyecto 1, «Hola escuela». 6 fichas: Mi llegada a la escuela, Mi salón, Mis compañeros, Los espacios de la escuela, Mi autorretrato y Mi nombre.
Las fichas acompañan la vivencia del proyecto, no la repiten: donde en el aula se trabajó en grupo, la ficha le pide su marca, su dibujo o su elección. Son 18 páginas por alumno.
Incluye la guía docente que se imprime una sola vez: qué observar en cada ficha, errores típicos, adecuaciones y la rejilla de registro del grupo. Va en PDF, listo para fotocopiar tal cual.
Cierra con: Mural de bienvenida con las fotos y dibujos de cada niño, que da la bienvenida al salón
Cómo se evalúa: Evaluación formativa y cualitativa, centrada en el proceso de adaptación y no en el producto
18
páginas
6
fichas imprimibles
4
contenidos y PDA
- S1S1 · Hola escuela — un lugar para estar juntos
- S2S2 · Hola escuela — un lugar para estar juntos
Ver las 6 fichas que trae
Mi llegada a la escuela
Esta es la primera hoja del cuadernillo y acompaña el momento de la llegada a la escuela. Para muchos niños este es su primer encuentro con un espacio distinto a su casa, y la llegada viene cargada de emociones: alegría, curiosidad, miedo o llanto. La educadora recibe a cada niño con su nombre y con una sonrisa, lo invita a sentarse en el círculo y le da el tiempo que necesite para adaptarse. En esta ficha el niño dibuja o marca cómo se siente al llegar: puede elegir la carita que represente su emoción, marcar lo que trajo consigo (su mochila, su lonchera, un juguete que lo acompaña) y señalar con quién llegó a la escuela. La educadora lee cada consigna en voz alta con palabras cortas, pasea por las mesas y pregunta a cada niño cómo se siente; al reverso de la hoja escribe lo que el niño le dicta. No hay respuestas correctas ni dibujos bonitos: el objetivo es que el niño se reconozca, ponga nombre a lo que siente y compruebe que sus palabras son escuchadas y escritas por la educadora. Esta hoja se guarda en el portafolio como la primera evidencia del ciclo y se compartirá con la familia en el cierre del proyecto. La ficha se trabaja el primer día o en el momento de la llegada, y el dictado se guarda junto al dibujo como recuerdo de cómo el niño comenzó su camino en la escuela.
Mi salón
El salón es el lugar donde el grupo va a convivir durante todo el ciclo, y esta ficha ayuda a que cada niño lo sienta suyo. El salón tiene rincones con nombre y con uso: el rincón de la lectura, el de los juguetes, el de las mesas y el de los materiales. En esta ficha el niño recorre el salón con la educadora, señala los rincones, escucha sus nombres y elige el que más le gustó. La educadora nombra cada rincón con palabras cortas y hace del recorrido un juego: ¿dónde está el rincón de la lectura?, ¿dónde están los juguetes? Después el niño une con una línea cada rincón con lo que hay en él, marca los rincones que reconoce y dibuja su rincón favorito. El niño nunca escribe: dibuja, marca, une y señala. La educadora pasea por las mesas, pregunta a cada niño cuál es su rincón preferido y escribe al reverso lo que el niño le dicta. Conocer el salón y elegir un rincón propio es el primer paso para que el niño se sienta parte del grupo y se apropie de su espacio de aprendizaje. La ficha se trabaja después del recorrido por el salón y sirve para que la educadora conozca los intereses de cada niño a través del rincón que elige.
Mis compañeros
Conocer a los compañeros es uno de los aprendizajes más importantes de las primeras semanas de preescolar. En esta ficha el niño observa a su compañero del lado y descubre que cada persona es diferente y especial: el color de su ropa, la forma de su cabello, su sonrisa. La educadora organiza parejas, modela la observación con preguntas cortas y celebra los hallazgos: ¡Sofía trae el vestido azul!, ¡Luis es alto! Después el niño marca o señala cosas de su compañero, elige cómo se siente al jugar con él y escucha un texto corto sobre la amistad que la educadora lee en voz alta. El niño nunca escribe: observa, marca, señala, dibuja y juega. La educadora escribe el nombre del compañero en los trabajos del niño y anota al reverso lo que el niño le dicta sobre su amigo. Esta ficha siembra el respeto a la diversidad y la convivencia: todos son diferentes, todos caben en el salón y todos pueden ser amigos. Los retratos de los compañeros se guardan para el mural de bienvenida. La ficha se trabaja después del juego de nombres y deja un retrato del compañero que crece con el grupo a lo largo del ciclo.
Los espacios de la escuela
La escuela es más grande que el salón: tiene patio, baño, dirección, entrada y otros lugares que los niños van a explorar. En esta ficha el niño recorre la escuela con la educadora, señala los espacios, escucha sus nombres y conoce a las personas que trabajan ahí: la directora, la maestra de otro salón, la persona de la limpieza, la persona de la cocina. Después el niño marca los espacios que visitó, une cada espacio con lo que se hace en él y dibuja el que más le gustó. La educadora hace del recorrido un juego: ¿dónde está el patio?, ¿dónde está el baño? y los niños señalan y responden. Este primer acercamiento a los espacios de la escuela es un contenido de Saberes: los niños conocen su entorno inmediato y a las personas que lo habitan. El niño nunca escribe: recorre, señala, marca, une y dibuja. La educadora escribe al reverso lo que el niño dicta sobre su espacio favorito. Conocer la escuela completa ayuda a que los niños se sientan seguros y se apropien de su nuevo entorno. La ficha se trabaja al regresar del recorrido por la escuela y convierte la exploración en un registro que el niño comparte con su familia.
Mi autorretrato
Reconocerse a sí mismo es el inicio de la identidad, y esta ficha acompaña ese descubrimiento. El niño se observa en un espejo y señala sus rasgos: los ojos, la boca, la nariz, el cabello, las orejas. Después dibuja o marca cómo es: su cara, su cabello, su ropa, su sonrisa. La educadora modela un autorretrato simple, nombra las partes de la cara y valora cada intento sin corregir la forma. El niño elige la carita que se parece a cómo se siente hoy y escucha un texto corto que la educadora lee en voz alta sobre el cuerpo y la identidad. El niño nunca escribe: se observa, señala, dibuja, marca y colorea. La educadora escribe el nombre de cada niño en su autorretrato y anota al reverso lo que el niño dicta sobre cómo se ve o cómo se siente. El autorretrato se coloca junto a la tarjeta del nombre y ambos se integran al mural de bienvenida. Reconocerse en el espejo y en el papel es el primer paso para sentirse único y parte del grupo. La ficha se trabaja frente al espejo y su autorretrato se convierte en la cara del niño dentro del mural de bienvenida.
Mi nombre
El nombre es la palabra más importante para un niño: lo identifica, lo llama y lo hace único. En esta ficha el niño reconoce su tarjeta con su nombre, señala su inicial, la decora con crayones, sellos o calcomanías y escucha un texto corto que la educadora lee en voz alta sobre la importancia del nombre. La educadora juega a repartir las tarjetas: muestra una tarjeta, pregunta de quién es y los niños se reconocen y levantan la mano. Después el niño marca su inicial entre varias opciones, une su nombre con su seña y decora su tarjeta para hacerla propia. El niño nunca escribe: reconoce, señala, marca, une, decora y juega. La educadora escribe el nombre en los lugares donde haga falta y anota al reverso lo que el niño dicta sobre su nombre. La tarjeta decorada se usa para marcar su lugar en el salón y se integra al mural de bienvenida. Reconocer su nombre escrito es el primer acercamiento a la escritura y fortalece la identidad y la pertenencia. La ficha se trabaja con la tarjeta del nombre y deja a cada niño una tarjeta decorada que marca su lugar en el salón y su lugar en el grupo.














